
Había descuidado este sitio hace mucho tiempo, ya ha pasado un poco más de un año y sigo aquí. Juro que había olvidado lo hermoso que se ve el mundo desde este lugar. Llegué a instalar tanta seguridad que cuando olvidé la contraseña pensé que jamás volvería a entrar, pero pude desbloquear cuando recordé que había sincronizado la huella digital en el sistema de recuperación. La ansiedad casi me hace perder la cordura, pues amo este lugar. Lo amo tanto que he discutido conmigo por haberme permitido abandonarlo.
Terminé de desempacar aquellos recuerdos guardados en cajones, opté por eliminar todos aquellos que había decidido conservar por miedo a necesitar en algún momento. Me dí cuenta que no es necesario almacenar aquello que se teme no recordar, porque lo que nunca olvidaremos no va en cajones de recuerdos. Ya no existen viejos pensamientos de romances que habían quedado pendientes, aún cuando sabía que eran más fantasías que posibilidades. Los deseché todos, desde esos “qué hubiera sido” hasta los que comenzaron y murieron en un pestañear. No vale la pena guardar ni recordar fracasos que nunca fueron intentos.
Tiré en la basura todos los recuerdos del pasado, solo conservé todos esos que me conectan con quien y como soy. Buenos o malos fueron borrados. No se vive del pasado, se vive del presente, y tengo suficiente para vivir y sentir que pierdo la razón entre la realidad y los sueños. Eliminé tanto que me tengo demasiado espacio. Había considerado remodelar y expandir este lugar, pero he descubierto que solo tengo que decorar y amueblar porque lo había mal utilizado por tanto tiempo. Limpié tanto que pude utilizar toda la basura para llenar por primera vez la papelera de desechos que jamás había utilizado.
Desempolvé las armaduras de mis batallas, hasta la última que utilicé en mi última aventura con aquel dragón. Es la más que valoro, no por ser la más reciente, solo porque nunca consideré ser capaz de vencer aquella bestia que casi me despedaza. Dejé su sangre seca en la armadura para recordarme que soy capaz de cualquier cosa. Pero sobre todo, para siempre recordarme que luego de vencer esa bestia increíble conquisté el corazón de la reina que hoy vive aquí conmigo. Ella que a pesar de mis heridas me tomó en sus brazos y me entregó su corazón aún sabiendo que mis fuerzas eran casi nulas. Utilizó sus habilidades de costura y me hizo una operación de cuerpo y corazón. Limpió mi ser y sacó aquel brillo que había perdido con el pasar del tiempo.

Ella, la que ha dado un nuevo color a esta caverna. Ella, por quién lleno de flores este lugar. Ella, con quien me siento en el balcón que hice cuando regresé, a ver el mundo pasar. Ella, la domadora de mi Cerbero. Ella, por la que siempre huele a café recién coladito. Ella, por quien me despierto más temprano para poder ver sus ojos al despertar de alegría por ver su taza llena de café mañanero. Ella, por quien decoré cada rincón de este lugar. Ella, quien le puso el título de hogar a esto que fue mi caverna. Ella, por quien ya esto no es mi lugar secreto. Ella, mi fanática y más fiel lectora. Ella, quien me impulsa a ser mejor y no tener miedo para arriesgarme en nuevos retos. Ella, mi reina.
Ahora desde aquí, desde mi Caverna, Nuestra Caverna, escribo mis versos e historias. Me pierdo en el va y ven de mis propias rimas. Viendo la lluvia caer, sintiendo el olor del agua al besar la tierra. La brisa húmeda que baila con las corrientes que acarician el mar que choca con las piedras que sostienen este lugar. Mientras a sorbos pequeños me deleito de este café, como besa mis labios con su calor y activa mis sentidos para deleitar su toque amargo peculiar, el dulce placer azucarado y sus notas de vainilla que le añadí por esta tarde lluviosa que hace que la leche caliente sea el director de orquesta en este viaje sensorial de cada sorbo.
Ahora, cierro este escrito, desde aquí. Mi lugar favorito, mi caverna. Con mi Cerbero a mi izquierda y mi Reina a mi diestra, disfrutando del baile de la lluvia sobre el mar. Para poder disfrutar de todo lo que me obsequia este hermoso lugar junto a ellos, mis amores eternos y dueños de mi amor. Desde aquel lugar que me vió regresar destruido, recuperarme y renacer, esta caverna, mi caverna, Nuestra Caverna.
