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Getting to know me a bit

My name is Victor Sola, I’m an Athletic Trainer. I went to the University of Puerto Rico in Ponce and have a Bachelor’s Degree in Sciences in Athletic Training. I love writing and talk about everything. that’s the main reason why I create this simple space.

Why do this?

  • Writing is one of the more classicals ways to communicate and I love to write.
  • If I can think about it, I will write about it.

Here you can find topics from empowerment, sports, health, fitness, psychology, public opinions, open discussions and much more. If you don’t find a topic you may like, just let me know and I will do something for your unique taste.

I publish a few thing in english but sometimes you will find some articles in spanish, I try to stay close to my native language and be diverse. In some occasions you will find the same article in both languages, just for your delightment. This is a respectful space, help me keep it that way. Any thoughts? Let me know, I loved to discover new topics and new things to write about.

Don’t be shy, just let me know anything. Feedback, doubts, recommendations, new topics, contributions, questions, or consult anything, just send me an email to: solavictor@rocketmail.com

El mejor oyente

Ya sé que no me puedes responder, pero eres buena compañía, y tienes el talento de escuchar. Gracias por simplemente estar aquí, y voy a contarte algo que me ha venido a la mente. Que quizás no pueda hablar con nadie más porque sus respuestas pueden lacerar la idea y se convertiría en un comentario. ¿Te parece? Bueno, entiendo que es un sí.

Le tenemos tanto miedo al fracaso, al que algo no salga bien o como esperado. Vemos el fracaso como el momento clave donde todo se salió de las manos y tomó el camino equivocado. Sentimos el fracaso como algo desgarrador, como algo que no debe sentirse. Crecemos con ese miedo a fracasar. ¿Por qué? Aquí es que viene mi argumento.

Cada vez que vamos a comenzar una relación de pareja las primeras conversaciones son sobre episodios de aquel antiguo amor. Volvemos los fracasos en historias que contar, o en detalles importantes a saber cargados de información. ¡Sí! Información, ¿no lo pensaste antes? Damos información sobre cosas que nos gustan o gustaban, información sobre cosas que nos lastiman o nos lastimaron. Porque al final, el fracaso es inevitable.

No solo pasa en las relaciones de pareja o amorosas. Pasa tan bien con los trabajos, amistades, familiares, eventos, comidas, viajes, ¡con todo! Pero como crecemos con el estigma de que el fracaso nos hunde, no lo entendemos. Por eso lo rechazamos, por eso el fracaso es mal visto, y hasta puede destruir vidas, personas, y hasta movimientos.

Gracias por no interrumpir, eres tan buen oyente.

El fracaso es parte de la vida, de la rutina, y da paso al crecimiento. No maduramos porque vivimos más, maduramos porque fracasamos. Es un maestro inevitable que nos eleva cada vez que logramos entender su lección. Conozco personas muy adultas, de más de 70 décadas que han fallado y continúan arrastrando eso que debía haberlos impulsado a ser mejores. Como también conozco jóvenes que tienen mayor madurez que muchos, quizás por esa necesidad de triunfo, y logran entender que es un escalón más para el éxito.

Nacemos de un fracaso, un cuerpo que no puede continuar albergando vida y necesita expulsarla. Amamos con fuera porque fracasamos en relaciones que no contaban con lo necesario para hacernos mejores. Comemos por el fracaso de supervivencia de especies. Dormimos por el fracaso de nuestro cuerpo de no poder continuar sin parar. Envejecemos por el fracaso de nuestro cuerpo de manejar la oxigenación. Nos enamoramos por el fracaso de alguien. Muchas de las cosas que tenemos, utilizamos, y que nos facilitan la vida nacieron de un fracaso.

Si pudieras hablar, estoy seguro de que me dirías que el fracaso es aquel artesano dando forma a su obra maestra. Pero que en nuestro caso la forma se la damos nosotros si logramos entender la lección que nos trae ese fracaso. Es que tienes tanta sabiduría. Ya perdí la cuenta de cuántas conversaciones hemos tenido juntos. Podrán llamarme loco, pero estoy seguro que todos lo hacemos.

No te quito más tiempo, descansa. Te veo mañana, trata de descansar, y deja de ladrarle tanto a los gatos que no te han hecho nada. Te amo.

Lloré

Recuerdo que una noche, tumbado en el filo de la cama. Mirando el techo con la mirada perdida en el vacío del blanco infinito que le da ese toque sin fin algo finito. Con el alma derrotada, casi como extirpada de mi propio cuerpo. Con la mente desaparecida de la realidad, sin haber dejado un rastro que seguir. Lloré.

Con la misma fuerza que se necesita para mover un alma. Con la misma intensidad que puede darte la vida. Con el dolor de un pecho abierto de par en par sin cura. Con la desorientación absoluta de lo que ocurre en la realidad guiada por el miedo mismo de seguir viviendo. Lloré.

Entre sollozos incontrolables. Entre los gritos ahogados. Entre la incapacidad de poder respirar. Entre lágrimas que parecían no tener fin. Entre la sequedad de la boca. Entre el dolor de un rostro que sufre sin parar. Lloré.

Sin entender el motivo o la razón del por qué me habían lastimado así. Sin entender el por qué sin yo haber causado algún daño merecía esto. Sin entender el por qué del pasar del tiempo haciendo lo correcto terminaba así. Sin entender el por qué de mi propia existencia en aquel momento. Lloré.

Pero…

Finalmente. Después de haber perdido toda fuerza de mi ser. Sin más lágrimas que botar. Sin poder aguantar el alma y mi corazón un segundo más. Con la realidad alterada y un pánico al posible mañana. Me venció el sueño. Dormí intentando borrar aquello que me destrozaba. Pero en mi propia mente, en mi sueño… Lloré.

Porque hay heridas que trascienden de la realidad a la fantasía. Hay dolores que no se van aunque estés dormido. Hay sufrimientos que aguardan en silencio hasta mañana. Pero al despertar, con la luz que se escabullía en un pequeño rayo de sol, se evaporó aquella última lágrima que quedaba en mi rostro. Para decir con tranquilidad, que aquella noche… Lloré.

¿Haz visto la lluvia?

¿Te has sentado en algún momento a ver la lluvia? No digo ese tipo de sentarte a ver cómo todo se moja o cómo el agua corre por todos lados. Me refiero a ver la lluvia en esencia.

¿Has visto cómo su torna el cielo gris? No verlo ya gris, cómo se transforma. Ser testigo de la transformación del cielo en una nube casi negra. Me refiero a ver el proceso natural.

¿Has notado como cambia todo? No digo de seco a húmedo. Me refiero a cómo cambia el aire, el ambiente, y cómo todo lo seco se prepara para recibir esas primeras gotas.

Ver la lluvia es observar como las nubes se van transformando poco a poco, y van dando esos indicios de precipitación inevitable. Como el aire se va tornando frío, pesado, y cobra un tono de presencia que parecería un mal presagio. El sol se va escondiendo, y aún con luz, es como recibir la visita de una noche iluminada. El día se torna a media oscuridad.

Comienzan a caer las primeras gotas. Ahí, como si fuera una rutina, sale el olor casi característico de la lluvia. Esa mezcla de agua con el suelo, que mientras más natural sea más perfume genera. Pero también como suena el concreto y el asfalto al recibir las gotas frías que vuelven a bailar en el aire al evaporarse. Con esas primeras gotas gruesas y firmes que van abriendo paso a un grupo de gotas multitudinarias que no se detienen hasta convertirse en gotas pequeñas y livianas que van denotando que ya va terminando.

Y así, así se ve la lluvia. Cargada de naturaleza, de tradición infalible, de reacciones en cadena, de estímulos, y de algo milenario que nunca se detendrá. La próxima vez que veas la lluvia recuerda, la lluvia existe desde antes que el primer humano naciera, y tú, y yo, somos una gota más en otra lluvia precipitada en el tiempo. Detente, obsérvala, siéntela, huélele, escúchala… Porque la lluvia, la lluvia es vida.

Entre hoy y mañana

Escribir desde el dolor y sufrimiento es sencillo. Escribir desde el amor y el enamoramiento es simple.

Escribir desde lo cotidiano y la rutina es complicado. Escribir desde lo repetitivo y ordinario es complicado.

Olvidar el pasado, bueno o malo, es simple. Ignorar el futuro , bueno o malo, es simple.

El presente, el hoy, es el reto. Así las palabras pesan más, la conjugación de verbos es compleja, y las rimas se sienten obsoletas.

Es el punto donde los temas son múltiples pero no se definen. Es el punto donde la idea nace pero no se desarrolla. Es el punto donde la rima ocurre en la mente pero no es la misma que se escribe.

No es que ya no escriba, es que el tiempo siempre gana. No es que me gane la rutina, es que las prioridades cambian. No es que no tenga musa, es que las horas son mas cortas.

A veces parecería que el abecedario se encoje, y que el listado de emociones es extenso pero resumido en sinónimos vacíos que al final del día no describen nada. Que las veinticuatro horas del día parecen un mes, pero que cada segundo vuela y las horas no son sesenta minutos, y que al final, las palabras consumen el tiempo y las letras a los números.

Tengo un sin fin de ideas, de historias, de rimas, de poesías… Solo que su camino a la libertad ha quedado en vereda y aún no les encuentro su respectiva salida.

No te la quería dedicar

Escucho esa canción que jamás pensé que dedicaría…

Aquí estoy hoy, sentado en el asiento del conductor de este auto cómplice de mi vida, observando ese sol suave de la mañana. Escuchando las letras de esa canción que ahora me tocan el alma y solo me traen recuerdos mezclados con el presente. No puedo contener el sentimiento de alegría de saber que todo está bien y que tenemos mucho por delante.

Me envuelvo en el beat de esta canción y pienso en todas las veces que me negué el intentar amarte. Pero así como mi cuerpo cede al ritmo y se mueve, cedí y terminé amándote y entregándote todo. Siento que el destino lo tiene todo confabulado y no tenemos escapatoria. Así como las vibraciones de esta canción me encierran en el rebote dentro de esta cabina, rebotan y me encierran los recuerdos de la negación repetida.

Hoy, con el sol mañanero de testigo. Con mis átomos vibrando a un ritmo temido y recuerdos que bailan en mi mente cedo al simple acto. Ese acto que nunca quise, ese acto que me tortura al ritmo del pasado y hoy acepto.

Te dedico esa canción que jamás pensé que dedicaría.

Autor: Mi corazón

No sé cómo comenzar, no sé cómo voy a expresarme, solo sé que mi corazón me grita que lo haga.

Mientras camino día a día, batallo contra los retos que trae cada nuevo día y resuelvo lo que quedó sin terminar del anterior, pienso o cargo emociones silenciadas. Ahogo mi llanto para mantenerme fuerte, silencio mis gritos para no distraer a nadie. Cuando estoy en la intimidad de mi soledad sano mis heridas y escucho mi voz, y vuelvo al mismo lugar donde pierdo mi conciencia.

Todas las redes gritan datos y establecen la inexistencia, dan razones por las cuales no existes, confirman con ciencia la imposibilidad de tu existencia… Yo creo, creo con mis lágrimas, mis memorias, mis recuerdos, mis emociones, mis sentimientos, y por mi fe. Te he escuchado, te he leído, te he sentido, y me has dado todo lo que quise.

Me aparté, te llevé a un segundo plano y mi vida colapsó.

Grité, lloré, me encerré, me escondí, huí, te supliqué…

Y tú…

Me respondiste.

Me secaste mis lágrimas, me reconfortaste, me abrazaste, me diste la mano, me enseñaste todo lo que me habías dado, me recordaste todo lo que tú habías sembrado en mí. Me llevaste de mi oscuridad a tu luz. Abriste mi mente, no para aprender, para que recordara todo aquello que una vez me enseñaste, aquello que hoy día en el silencio de mi ser está y que nadie sabe. Tú, que todo lo puedes, me pusiste ante mis ojos, manos y vida todo lo que deseaba.

Me diste, no lo que quería, me diste lo que era necesario para mi, y lo entendí. Aquello que para otros era riqueza, para mí era vacío. Me diste lo que aquellos que ambicionan nunca entienden. Me convertiste en silencio en un ser distinto. Recuerdo que un día mientras te hablaba te dije que quería ser un instrumento tuyo, y la oscuridad me jugó una trampa y me dijo que uno no te pedía eso. Con el tiempo entendí, que cuando uno conecta contigo, nadie entenderá esa conexión y querrán guiarnos desde su ignorancia. Porque luego entendí que ignorante no es el que no conoce, ignorante es aquel que sabe y no quiere que sepas lo que él ya sabe.

Puse mis manos ante ti y me diste la oportunidad de llegar a quienes jamás imaginé. Puse mi conocimiento ante ti y me llevaste a lugares donde jamás imaginé. Puse mi corazón ante ti y me regalaste el amor que nunca imaginé. Puse lo que tenía ante ti y me diste más de lo que imaginé. Puse mi mente ante ti y me diste una sabiduría que nunca imaginé. Puse mi fe ante ti y me has formado como nunca imaginé.

He entendido que tu existencia va más allá de un púlpito, va más allá de aquellos que quieren o se atribuyen de líderes o guías. Tu existencia va más allá que letras y cánticos. Tú eres más que una recolección de palabras que en algún tiempo inspiraste y que e propio ser humano a tergiversado, manipulado, interpretado, y usado a su propia conveniencia. Me has hecho ver fallas, razones, y motivos por los que muchos dicen tener la verdad absoluta o dicen ser el camino a ti. Al entenderlo me doy cuenta de que no hay manera en que podamos cambiar eso.

Por eso, entiendo y acepto la responsabilidad que me has inculcado. Ser yo. Amar a tu manera, guiar a tu manera, y vivir a tu manera. En ocasiones no puedo entender el poder de estar, pero en el fondo sé que eres tú bendiciendo mi vida y la de los demás. En ocasiones entiendo el porqué de mi rudeza, porque cuando se apropiaron del Templo para vender, tú no fuiste en paz y armonía a pedir que se fueran, entraste con furia y firmeza. Tomaste la acción en tus propias manos y los echaste fuera sin compasión o con preferencias.

Hoy, te pido y te ruego, que me permitas continuar por este camino de la mano de la sabiduría y la inteligencia que solo tú me puedes otorgar. Te suplico que me permitas continuar en sobriedad y humilde ante tus grandezas y obsequios. Te clamo que permitas que tus ángeles continúen acompañándome en cada paso que doy. Que puedas continuar siendo tú mi guía, siendo tú quien me utiliza para llevar tu poder. Servirte ha sido mi mayor bendición, conocerte mi mayor honor, pero ser testigo de tu poder es el regalo más inexplicable que he tenido.

Permíteme poder llevarle a mi hija, a mi esposa, y a todo aquel que lea esto, aquel que labore junto a mí, aquel que se siente frente a mí y los míos en busca de sanación o ayuda conozca y sienta que en ti no hay imposible. Por que tú no vives en un libro, no estás en cuatro paredes, no estás en una prenda, no estás en una sola persona, ni en título. Eres esa partícula indescriptible por la ciencia humana, eres eso que no cuadra en nuestra historia, eres lo que respiramos, lo que sentimos, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que comemos, lo que nos mueve. Hazles entender, permíteme llevarles que nosotros no somos un templo donde te encerramos, somos una partícula de ti.

Así como un ángel se te reveló, dentro de cada uno de nosotros puede ocurrir esa rebeldía, pero somos nosotros quienes decidimos si la seguimos, o te abrazamos. De rodillas, en llanto, solo y perdido te clamé; hoy de rodillas, en paz, rodeado de un amor indescriptible, y con propósito te agradezco pero te clamo. No permitas que aquello que nos lleva a alejarnos de ti se interponga. Te ruego que aquellos que sufren encuentren tu paz, que aquellos que han perdido ha alguien entiendan que el dolor es parte del proceso, pero en cada palada de tierra que cae sobre su perdida deje el ahí su dolor. Porque no se pierde al que se va, se pierde al que se olvida, y el día continúa, la vida sigue, y hay que sobre llevar ese dolor porque el dolor consume como el fuego. Que encuentren en ti La Paz y esa espalda para cargar el peso de aquello que sentimos que nos aplasta.

Te ruego por los enfermos, por los heridos, por los caídos, por los ignorados, por los perdidos, que envíes tus ángeles a consolarlos, para que puedan llegar a ti, puedan conocerte y sentir tu grandeza y presencia y encuentren su lugar.

Aprovecho para volver agradecer a mi ángel, eres parte de la fe en lo inexplicable porque me respondiste. ¡Gracias, gracias, gracias!

No sé si lo pude expresar todo, pero si no lo logré, lo intentaré de nuevo.

Solo me resta decir gracias, aquí estoy mi Señor. Mientras se batallan por saber y consolidar tu verdadero nombre, reconozco tu grandeza, que eres más que un Señor, más que un nombre, y más que: Dios.

Creo que la palabra Dios, te queda pequeña.

Solo te pido que me lleves de la mano como llevo a mi hija, y que pueda enseñarle tu amor como le enseñó a vivir.

Amén.

Aquí 0723…

Aquí 0723, ¿Me copian?

. . . silencio . . .

Aquí 0723, ¿base? ¿Me copian?

. . . silencio . . .

En un escritorio lleno de papeles y un viejo radio en el centro de una habitación iluminada por una suave luz roja a media noche, rompía el silencio aquella voz radial. Al principio, el receptor pensó que era parte de su sueño, pero despertó de un salto al percatarse que provenía de la radio. Sorprendido, confundido, y desesperado no sabía con seguridad que tenía que hacer. Agarró el primer lápiz que encontró y un papel que su mano tomó al azar, miró su reloj, 12:15 am, lo anotó y corrió hacia la radio. Tomó el micrófono con torpeza y respondió con una voz que mezclaba alegría y asombro: “Aquí Habita-estación de la Almo-Plataforma 18, lo copio 0723, por fin lo escuchamos, pensábamos que lo habíamos perdido.”

-HA18, no lograba comunicación alguna, llevo varios días tratando de lograr comunicación y poner los sistemas en funcionamiento nuevamente. Salí del Agujero Negro y todo estaba desconectado.

-Tengo cientos de notas que transferirles, pero apenas ahora logré contactarlos y la nave retoma sus funciones poco a poco.

-¿Siguen ahí, me copian?

“Fuerte y claro, 0723, fuerte y claro.” Respondió aquel sorprendido y desconcertado radio locutor. “Esperamos que lleguen los informes del estado de su nave para analizar el orden en que comenzaremos el retorno a casa.” Perdimos comunicación total con usted hace poco más de un par de años, pensábamos que lo habíamos perdido. Esperamos continuar contando con usted, lo esperamos con ansias acá. Nos encantaría leer todas las notas, pero creo nos alegrará aún más escucharlas relatadas por usted mismo.”

-Me alegra escuchar una voz familiar, aquí no sé el tiempo que ha pasado, ha sido un pequeño trance y sin fin de sucesos han ocurrido. Ansío ver mi hogar y la luz de casa. 

(Se escucha interferencia.)

-La nave pide un re-inicio de sistemas, así que me preparo para unos 5 minutos de silencio nuevamente y espero contactarlos rápido. Así que HA18, me comunico en unos 5 minutos, cambio y fuera.

. . . silencio . . .

Sin que pudiera responder antes, se escuchó claramente como la comunicación desapareció. Pero justo antes de cortarse, un -beep- peculiar resonó en la habitación. Corrió a su origen, la pantalla estaba cubierta con más papeles, los quitó todos con un empujón, y la luz del monitor iluminó su rostro. Sorprendido corrió al radio a buscar el papel y el lápiz que había utilizado, los agarró con firmeza y casi saltando regresó al monitor. Anotó lo que decía la pantalla, y al mirar el papel quedó en estado de “shock”, jamás imaginó que leería y viviría aquello que rompió su turno de la noche ese sábado en la madrugada.

  • 12:10am: Radio frecuencia #200723… Recibida.
    • Ubicación: desconocida.
  • 12:14am: Radio frecuencia #200723… Recibida.
    • Ubicación: desconocida.
  • 12:15am: HA18, frecuencia #991200… Enviada.
    • Ubicación: Tierra, HA18.
  • 12:18am: Radio frecuencia #200723… Recibida.
    • Ubicación: desconocida.
  • 12:20am: HA18, frecuencia #991200… Enviada.
    • Ubicación: Tierra, HA18.
  • 12:23am: Radio frecuencia #200723… Recibida.
    • Ubicación: M31, 2.5m/aL

M31… Volvió a leer. Sintió como el sudor comenzó a bajar por sus cienes y su frente húmeda. Lo volvió a leer, y en susurro con desesperación dijo: “Andrómeda”.

Ven y Quiero

Ven y bésame en el pretérito perfecto de tus labios.
Ven y prométeme en el pasado de mañana que te quedarás.
Ven y dime en el susurro de tu oído la verdad.
Ven y recuéstate del espectro de tu ausencia mientras me cuentas.
Ven y quédate en silencio mientras el eco del silencio se pasea en el aire.
Ven e hipnotizame con el perfume de tu vacío.

Quiero nadar en ese mar de besos guardados.
Quiero surfear en las olas de tu lengua.
Quiero escalar los picos de la cordillera de tus oídos.
Quiero viajar al universo como un astronauta en el iris de tus ojos.
Quiero saltar en el parpadear de tu mirar.
Quiero lanzarme al precipicio de tus mejillas.

Ven y miénteme con el juramento de tu verdad.
Ven y tócame con la distancia de no querer.
Ven y ahógame en tus lagunas de excusas sin sentido.
Ven y quítame la fe de todo eso que sueño.
Ven y borra las cicatrices de aquello que no va ha ocurrir.
Ven con la brújula dañada para que encuentres lo que nunca perdiste.

Quiero soñarte en mis insomnios.
Quiero hablarte con mi silencio.
Quiero abrazarte sin que estés.
Quiero sentirte en ausencia.
Quiero observar tu sombra en la oscuridad.
Quiero seguirte en mi inmovilidad.

Desintoxicando lo Intoxicado por Placer

Estoy intentando desintoxicarme del eco del ruido de los recuerdos en mi cabeza mientras corren por ella.
Creo que saben que pueden dejar de existir en cualquier momento por la llegada de unos nuevos.
Solo hay un grupo selecto que nunca podrán salir de mi mente, son tesoros del tiempo enterrados en las cavernas de mi cerebro.
Tu sonrisa, tus ojos, tu risa, tu voz, tu ser, tu todo jamás abandonará mi memoria, pues tú marcaste mi realidad.
No estás amenazada por las nuevas memorias expeditas que se guardan en ella creadas por el resultado de nuestras mitades unidas.

Siento que cada recuerdo amenazado sale a flote para evitar ser eliminado.
Desde aquel perfume impregnado en las ondas del aire que se grabó en cada neuroreceptor de mi sistema respiratorio.
Aquel roce de manos en un intercambio de una taza de café en la mañana en que compartimos nuestras vidas.
Las imágenes que surfean en las olas del inmenso océano que me recuerdan el día que uniste tu camino al mío con él como testigo.
El repicar de tu risa en cada recoveco de esta casa que guarda nuestros momentos más íntimos y bellos.

Por eso, al saber esto, me percato, que mi silencio me juega en contra como cómplice de mis recuerdos.
Interrumpiendo mi concentración para convencerme de dejar todo y volver a ti, acurrucarme en tu pecho y bailar al ritmo de tu corazón.
Me veo tentado a regresar en el tiempo para vivir mis días mezclados contigo donde mi prioridad era verte sin pensar en nada más.
Mientras intento silenciar estos ruidos caigo en cuenta de que nuestras vidas han evolucionado, pero mis prioridades no.
La diferencia redunda en que el resultado de este amor nos ha impulsado a crear nuestras mejores versiones para nuestro futuro.

Mientras escribo esto batallo con el olor del café que me recuerda tus besos y el comfort que le das a mi alma.
Tengo un duelo campal con mi cotidianidad por querer quedarme en los caudales de nuestra cama y tu dulzura.
Quiero tatuarme tus caricias para tener que regresar antes de lo supuesto para que me retoques con el calor de tu estar.
Hay rutina laboral cómo estás entrelazada con el éxito profesional que pones en jaque las horas del amar.
Sigo, en secreto, alimentando mi alma y mi ser con el ruido de los recuerdos en el danzar con mis sentidos aunque me intoxique de ti.

Querida Luna

Luna, recuerdo cuando te conocí. Fue por simple accidente cuando en aquella tarde me quemé bajo la luz del sol. Intenté enamorarte, pero no estábamos en la misma órbita. Bailamos entre la noche mientras te acompañaban las estrellas. Recuerdo las noches en que no estabas y miraba el cielo oscuro de tu ausencia. Retomaba tu presencia cuando comenzabas a mostrarte tímidamente, y así mismo regresaba tu ausencia abrupta.

Me enfoqué en conquistar otras galaxias y conocí diferentes lunas, pero ninguna como tú. A pesar de las galaxias entre medio, siempre te vislumbré en la oscuridad del universo. Arrastraba tu recuerdo como mismo me impulsaba el propulsor de mi nave. Sin jamás imaginar que la gravedad siempre me atraería a aquel lugar donde el sol quema en las tardes.

Logré, después de tener que regresar aquí, entrar en tu órbita. Lo habíamos logrado, habíamos podido orbitar a la par. Pude escudriñar cada parte de ti. Pude descubrir algunos secretos, incluso bañarme en tus aguas secretas. En ti el sol no quemaba tanto, pero justo para poder adentrarnos en un efecto hibernadero de emociones pausadas.

Pero como el universo fluye a su propio ritmo y fuerza, nuestras órbitas se separaron. Caí nuevamente a mi punto de salida. Volviste a ser ese cuerpo celeste en las noches, pero que en esta ocasión te llevaba en el recuerdo más profundo. Mientras aquí busqué la forma de retomar el camino, fui lanzado a un nuevo sistema. Un nuevo sol, una nueva dimensión, una nueva misión. Desde acá te veo Luna.

Tu recuerdo es y será atesorado, pues fuiste tú quien impidió que me estrellara contra la atmósfera de aquello que me hizo un día conocerte. Al final, es el mismo universo quien refleja en ocasiones tu destello a través de las vibraciones entre galaxias y planetas. Siempre recordaré las noches estrelladas testigos oculares de mis baños termales en ti, y como tus arenas espaciales me arroparon para descansar.

Te recuerdo Luna, siempre serás lo que los años luz nunca borrarán.